Iglesia

Iglesia

La iglesia de Santa María de la Asunción de Mañaria está situada en el centro del municipio, alejada unos metros del Camino de Urkiola. Se sitúa junta a la calza­da que viene de la ermita de Santa Cruz, a la entrada del pueblo, y está construida junto a un espolón rocoso que forma parte de la peña de Mugarra.

Las primeras noticias de su construcción nos las da Iturriza. Este autor se­ñala que la iglesia fue reedificada en 1551, adoptando posiblemente la planta basíli-cal actual. Pero no será hasta 1586 cuando se realicen las obras principales y más ca­racterísticas de la iglesia, pues los dos tramos renacentistas se comienzan a construir ese año por maese Pedro de Mazaga, siendo terminados en 1590, año en el que el mismo autor comenzó la construcción del coro, obra típicamente clasicista. Junto a Mazaga colaboraron como oficiales Martín de Pagabe, Pedro de Mendibe, Juan Mar­tínez de Axcoitia y Domingo de Urquizu, así como los claveteros Marcos de Traña y Juan de Iguirin. El yelsero Juan de Arando, vecino de Ermua, fue quien se encar­gó de revocar las bóvedas, y el pintor Juan de Olazaran, de Oñati, policromó los ar­cos y las claves. En 1591 también se construye un campanario nuevo de madera, ane­jo al edificio principal, por orden expresa del visitador.

Parece que durante los siglos XVII y XVIII el edificio no sufre modificaciones de importancia, y las únicas referencias sobre algún tipo de obras realizadas en él provienen de las quejas que los vecinos de Manaría expresan al Patrono para que lle­ve a cabo las reparaciones que eran necesarias. Estas quejas se producen en 1721 y 1793, y mediante ellas se consiguió llevar a cabo la reparación de "las torres" que debían de ser de madera, las puertas, las aras, etc...

Pero el edificio en sí no será prácticamente tocado hasta el siglo XIX. El 23 de mayo de 1850 se aprueba el presupuesto para "...la construcción del aumento de la iglesia parroquial, torre, casa o sala de ayuntamiento y escuela nuevas...". Para rea­lizar los pagos "...deliberaron erigir dichas obras con el sobrante del presupuesto municipal que cada año resulte; y con la tercera parte que se ofrecen los vecinos a contribuir, sacando para mayor seguridad de los plazos treinta mil reales prestados al interés de tres por ciento...".  En la junta del ayuntamiento del 26 de mayo se especifican más los gastos. El sobrante del presupuesto municipal cubrirá las dos tercias partes de la obra, mientras que el tercio restante será pagado por los vecinos "...en dinero o en frutos a proporción de sus fortunas y arreglado el reparto [...] en términos de que ninguno pueda retraerse ni eludir el pago...", manteniéndose el préstamo de 30000 reales programado.

El siete de junio se establecen las condiciones artísticas y económicas para la realización de las obras de la iglesia: presupuesto, plazos de ejecución, materiales, diseño, sueldo del arquitecto, etc...  El arquitecto designado para dichas obras es Francisco María de Aguirre, miembro de la Real Academia de Nobles Artes de San Fernando, vecino de Durango.

El nuevo presupuesto debió de presentar más gastos de los esperados pues en­contramos referencias a que se busca liquidez por otros medios. En el acta de 29 de enero de 1851 se dice lo siguiente:

"...consiguiente a lo manifestado por los agrónomos guardamontes de la misma sobre el estado de la leña del monte de Esculara, acordaron y di­jeron que lo consideran de suma utilidad la saca de poda de dicha leña pa­ra reducir a carbón, afín de cubrir con su producto el presupuesto y pagar los gastos de las obras de la nueva torre, aumento de la Yglesia parroquial, y casa nueva de Ayuntamiento y Escuela de niños [...] Dijeron asimismo que de esta operación no puede resultar ningún daño a los montes..."

De todas maneras, la obra fue sacada a concurso público en 1850 adjudicándo­se a José María Eguiño por 124.794 reales y 14 maravedís. El plazo de finalización se establecía en dos años a partir de la fecha señalada, pero en noviembre de 1851, y cuando se habían alcanzado los cincuenta pies de altura, la obra se desplomó. Las condiciones generales estipulaban las costas que se habían de pagar en caso de ocu­rrir un derrumbe pero Joseph de Eguiño se negó a pagar e inició un pleito con el Ayuntamiento de Manaría. El Consejo de Provincia dictó sentencia a favor de este último pero en 1855 Eguiño apeló la sentencia alargando aún más el pleito, hasta que definitivamente, en 1857, un Real Decreto de Isabel II confirma la sentencia dictada por la Diputación de Bizkaia en 1855 y condena a Joseph de Eguiño a pagar los gas­tos ocasionados por el derrumbe, apartándole definitivamente de las obras.

En 1858 se reanudan dichas obras, la ampliación de la iglesia y la construcción de la torre y de la nueva escuela, bajo dirección de Lorenzo Francisco de Moñiz, si­guiendo los planos del arquitecto Francisco María de Aguirre, concluyendo la torre en 1860 aunque la ampliación de la nave queda sin acabar. En 1862 se hace cargo de los trabajos Blas de Aloitiz, dando paso a la ejecución de la bóveda del nuevo tramo de la iglesia y del nuevo coro, acabándose definitivamente las obras para 1868 y que­dando la iglesia con el aspecto que podemos observar hoy en día.