Canteras de mármol

Canteras de mármol

Durante el siglo XVIII se comenzaron a explotar una serie de canteras en Mañaria que producían mármol de una calidad excelente.  Estas pronto adquirieron fama y comenza­ron a ser solicitadas para realizar construcciones en muchos lugares.

"...porque el jaspe de las canteras de Mañaria se compone todo el con variedad de vetas distintas por su naturaleza, de modo que unas son blan­cas, otras negras y paxizadas... "

Su propiedad, en principio, debió de ser comunal, como la de las canteras de piedra caliza, pudiéndose beneficiar de ellas cualquier vecino de Mañaria. Pero, en 1751, la Corona, avisada de que el mármol de Mañaria era de una categoría excep­cional, decidió ordenar a la anteiglesia que tallase 22 columnas de mármol destina­das al Palacio Real de Madrid.  Este encargo, importante a primera vista, supu­so un problema para Mañaria, ya que la Corona embargó parte de las canteras para su propio uso y la obligó a mantenerlas sin beneficiarse directamente de ellas.  Así nos lo confirma un documento de 1763, Joseph de Arauna solicita que se deje a los canteros de Izurza sacar dos columnas para el Conde Aguilar, ante lo que se le respondió que sólo era posible "donde no estava abierta la cantera" por "tener em­bargadas el Rey nuestro señor las aviertas a cuenta de su magestad".

A partir de este momento los encargos aumentaron, especialmente los solicita­dos por la Corona. En 1753, Athanasio de Capanaga, vecino de Mañaria, tiene a su cargo la conducción de "diez y nuebe piezas de piedra jaspe" (diecisiete desde Mañaria, una desde el barrio Gazarieta de Abadiano y otra desde Otxandiano) hasta Vi­toria para que luego sean trasladadas al "Sitio Real de Balsain o Segobia" para "el Palacio Real de la Señora Reyna Viuda".  En un pleito de 1766 se señala que anteriormente se habían enviado quince columnas al Palacio Real de San Yldefonso y el mismo año se envían una serie de piedras de jaspe a un lugar tan alejado como es Buenos Aires.

Pero no todo eran encargos reales. La anteiglesia conservaba una cantera en te­rrenos comunales de donde se extraía mármol. Así en 1766 don Joseph de Elexalde pleitea con Joseph de Capetillo,  capitán de barco, sobre el trato que dio a no­venta "piedras de jaspe " que hizo cortar en las canteras de Mañaria, para el Taber­náculo de la Catedral de Lugo, entre ellas "cinco columnas de crecida magnitud".  También los edificios de la provincia se abastecieron del mármol de Mañaria. La antieglesia ingresa, en 1775, 217 reales por "ochentaysiete carretadas de piedra jaspe de las canteras" que vendió a un vecino de Durango.  En 1794, en la construcción del colateral de la Iglesia Santa María la Antigua de Gernika, realizado por Alejo de Miranda, se pone como condición "...que se haya ejecutar dha obra de Piedra de Jaspe de Mañaria...".

Los beneficios que producía el mármol llevó a mucha gente a intentar aprove­charse de él  Por esta razón, en 1775 el Cabildo Municipal se quejó de que "mu­chas personas que no son vecinos deesta citada Anteiglesia sin dar parte ni pedir li­cencia sacaban Considerables porciones dedha piedra Jazpe" y eso le supone mu­chos perjuicios a la anteiglesia porque se talaban los árboles que rodeaban la cante­ra y se destrozaban los Caminos Reales y Concejiles con los carros que transporta­ban las piezas. Por ello estableció las siguientes condiciones para su uso:

  1. Que cualquier persona que quiera utilizar la piedra de la cantera para obras hechas fuera de Mañaria haya de pedir licencia y pagar por cada ca­rro tres reales, destinados a la reparación de los caminos.
  2. Que si la persona que sacase piedra de la citada cantera fuera vecino de Mañaria sólo haya de pagar un real y medio por carro.
  3. Que las condiciones citadas no se extiendan a los vecinos de la villa de Durango siempre y cuando los vecinos de Manaria tengan también libre acceso a las canteras de "piedra losa " de las canteras de la villa.

A partir de aquí las menciones a el mármol de Mañaria desaparecen. La compe­tencia de otras canteras, tanto del interior como del exterior, tuvieron que jugar un papel importante en el declive de la piedra de jaspe del lugar. Aún así, sabe­mos que en 1882 todavía se sacaba mármol de alguna de las canteras de Mañaria, en donde eran labradas a bugarda y cincel y, posteriormente, pulimentadas.